Todos los demonios sueltos

Una estatua que toma vida ante sus seguidores, un túnel que refresca antiguos miedos, un peculiar niño con la capacidad de cumplir sus deseos o el viaje del primer chileno en la luna. Nueve son los cuentos de terror psicológico en Todos los demonios sueltos. Cuentos que fueron producto de una necesidad creativa que, a través de la guía de la escritora Jean Véliz D’Angelo, surgieron como una antología de historias sobre relaciones humanas y sus mismas complejidades ante los impulsos de alguna disonancia cognitiva.
Contraportada Los vínculos humanos están atados bajo promesas invisibles tan bellas e inocuas como el amor, el desapego, la contención, la felicidad y la tranquilidad. Sin embargo, estos conectores tiemblan ante los instintos más animales, casi primigenios. Todos los demonios sueltos, es un libro de cuentos donde se exploran estas relaciones y se llevan a un límite; a un punto sin retorno. Hijas, padres, hermanos y amistades quedan a la deriva de sus obligaciones biológicas y sociales, llevando a los distintos personajes a desarrollar una respuesta alienada de su moldeada esencia.
En Todos los demonios sueltos la delgada línea de la moral está desenfocada de la realidad. Se libera el acervo social de correctos comportamientos y se abraza el yugo bestial. Un viaje con un solo boleto de ida a las profundidades más ínfimas del pensamiento; un choque de ideas contra el razonamiento y una danza de caótica coordinación entre la inocencia y la oscuridad.
Para mi, los cuentos son (independiente de su calidad o género) puertas a distintos mundos. Sí, pueden relatar una misma línea de problemáticas con distintos personajes o establecer todo en un mismo mundo. Sin embargo, creo que cada uno debe servirse como una comida en un restaurant: Esperamos, saboreamos, reflexionamos y criticamos de manera pausada. Evitamos el afán de devorar todo, pues cada uno es un plato de fondo con distintos sabores y texturas. Saboreamos los recuerdos y rechazamos esos malos sabores. Pero también están esos sabores raros o los nuevos, esos que nos hacen volver a repetirnos o divulgar sobre estos extraños sabores. No pretendo hacerles creer que todos estos platos escritos por mi han sido derivados de las más altas cocinas literarias, pero sí me esfuerzo en compartir con el lector mis descubrimientos. Todos esos ingredientes oscuros, podridos, ajenos o desconocidos. Con todas las matices, viscosidades, durezas y colores que son resultados desde la observación de la experiencia. No como un estudio etnográfico, mas bien como una amalgama de visiones que, dentro de lo posible, han sido trabajadas desde la empatía.
Todos los demonios sueltos es un libro que se abre como un descubrimiento personal. Ha sido tan terapéutico como desafiante. Cada cuento ha sido un constante esfuerzo por estudiar, aprender y volver a aprender sobre las herramientas más útiles para contar estas historias. Agradezco enormemente a Jean Véliz D’Angelo, una gran escritora y amiga que me enseñó los caminos literarios y me entregó las llaves de su completo conocimiento.
Espero, de todo corazón, que alguno de los cuentos los haga reflexionar, recordar o sacudirlos emocionalmente. No todo en la ficción es ficción y, muchas veces, no hay un pasaje de vuelta.
©Todos los demonios sueltos
©Gustavo B. Quiroga
Editorial Sietch®
Edición: Jean Véliz D’Angelo
Diagramación y diseño: Michel Deb
Portada: Sebastián “Zebes” Franchini